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El empresario que se enamoró de Misiones y busca instalar su fábrica de robots en Posadas

POSADAS. Después de visitar a amigos en Misiones, Javier Finelli, socio fundador de Fabrimática, empresa que fabrica robots industriales para manipulación, busca instalar parte de la industria y trasladar el sector de ingeniería al Parque Industrial Posadas. Los matices de verde de la exuberante vegetación, la tierra colorada y la calidez de nuestra gente hicieron que se enamorara de Misiones y analizara la idea de vivir en la provincia.
En diálogo con «La Hora de los Trabajadores» por radio Antena Uno, Finelli explicó que Fabrimática diseña, fabrica y pone en funcionamiento robots industriales y sistemas de manipulación de elementos en líneas de producción y final de línea, de los tipos cartesianos, araña o delta y antropomórficos.


El segmento industrial en que se instaló Fabrimática es muy competitivo, con pocos jugadores a nivel mundial. Por ello, «se nutre de gente pensante, ingenieros y técnicos que tengan voluntad de pensar y trabajar bien, que no es poco», asegura Finelli. Se estima que para 2030, casi el 50% de los trabajos actuales serán ejecutados por robots. Eso plantea un gran desafío para las empresas y los gobiernos, que deberán pensar en cómo se implementará el cambio.
A fines de marzo, el gobernador Hugo Passalacqua recibió a Finelli en la Casa de Gobierno, tras la intervención del abogado Luis Duarte, «un amigo que siempre me insistió para ir a vivir en Misiones y trasladar la empresa», comentó. Durante la reunión hablaron sobre la potencialidad del Parque Industrial Posadas y los beneficios de montar una industria de este tipo en la región. También dialogó con el ministro de industria, Luis Lichowski, sobre la posibilidad de instalar una planta de ensamblado y modificación y mover allí la parte de diseño e ingeniería».
Para Finelli, los primeros años de la Escuela de Robótica de la provincia han dado una muy buena idea del potencial que tiene en la formación de futuros profesionales en mecatrónica, técnicos en automatización y programadores. En el siguiente escalón se encuentran las escuelas técnicas y las universidades que proyectan muy buenos técnicos e ingenieros que pueden desarrollar sus actividades en un área específica dentro de Misiones.
Todo esto «ayuda a tener un semillero de gente que puede renovar cuadros en el momento que sea necesario dentro de la industria”, advirtió Finelli. Pero, y sobre todo, «influye que a mí me gusta mucho Misiones y me gustaría vivir el resto de mi vida en la provincia», confesó el empresario al hablar del porqué montar una fábrica de robótica en Misiones. Al ser consultado sobre si la decisión personal cayó bien en el entorno laboral, Finelli aseguró que «en la fábrica cayó bien y acompañan la idea, les gusta».

Facultad, trabajo y emprendimiento
Javier Finelli es ingeniero mecánico egresado de la Universidad de Buenos Aires. Luego de trabajar en varias empresas se lanzó a la aventura de emprender un camino propio en el sector de la automatización. Hace 25 años inició lo que hoy es Fabrimática con un socio, en un galpón prestado y armando máquinas para una multinacional.
«Uno hace este tipo de cosas porque está loco», manifestó al ser consultado sobre cómo inició el camino de la fabricación de equipamiento para la automatización industrial. La empresa, como el país, se acomodó a los vaivenes económicos ajustando, creciendo y volviendo a ajustar. En los primeros años llegó a contar con 20 operarios especializados y a fines del 2002 volvieron a ser tres, «yo, mi socio y un colaborador», recordó Finelli.
Vuelta a empezar, pero con mucho conocimiento. De las numerosas crisis, del aprendizaje y de los errores cometidos, obtuvieron el conocimiento necesario para rearmar el equipo de trabajo. Hoy la industria tiene 17 personas que día a día desarrollan soluciones de robótica industrial, «nos centramos en la robótica, comprendimos que tenemos que ser muy tecnificados y pocos», remarcó el empresario.
El perfil de empresa “nos hace resistentes para años como éste, en el que no se ha vendido nada después de tener dos años excelentes», comentó. De pasar años produciendo equipamiento para las automotrices en Córdoba, llegaron al sector de alimentos. El potencial de las aplicaciones de automatización en el sector era enorme a inicios de los 2000, un segmento al que la empresa deseaba ingresar. Equipar a la multinacional Arcor fue el inicio del crecimiento.

De los robots a la pintura
Para escapar de la rutina y hacer algo distinto, Javier Finelli decidió materializar su sueño por la pintura y comenzó a pintar de la mano de grandes maestros argentinos. Desde pequeño estuvo rodeado de una familia vinculada al arte, por lo que siempre tuvo inclinación hacia la pintura.
Llegó a pintar 140 cuadros y expuso en diferentes centros culturales de la ciudad de Buenos Aires, ciudades norteamericanas como San Diego (California), Miami (Florida), Nueva York (NY) y en Asunción (Paraguay).

Un consejo para el que quiere emprender
En diálogo con radio Antena Uno, se consultó al empresario sobre qué debería tener en cuenta un emprendedor antes de comenzar con su propia locura. «Al que va a empezar le diría que no crea que se comerá el mundo de entrada. Le aconsejo que haga lo que le gusta con mucha pasión», remarcó. Al mismo tiempo advirtió que es necesario estar consciente de que el cuero debe curtirse bastante antes de ver resultados a largo plazo. «Hay que estar dispuesto a sufrir. Cuando las condiciones económicas cambian mucho hay que tener perseverancia y paciencia», insistió Finelli, quien lleva más de 25 años fabricando robots industriales.