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La conectividad como base para el desarrollo estratégico

POSADAS. Redes de datos, conexión a internet, aplicaciones móviles, robótica, sensores para la agricultura, seguimiento de animales, cargas y ritmos de producción, entre otros, componen parte de la realidad del desarrollo estratégico de Misiones. Un primer acercamiento a las infinitas posibilidades que brinda el acceso a tecnología de punta en una provincia que sostiene el emprendedurismo como bandera de desarrollo sostenible.

La provincia de Misiones, dadas sus características geográficas, ha estado siempre alejada de los centros de decisión, de la tecnología con la que se cuenta en aquellos lugares y, cuando llega, tiene un costo muy elevado. Con un perfil emprendedor, la tecnología juega un rol preponderante en Misiones sobre las posibilidades de desarrollo de nuevos negocios en un mundo hiperconectado. Las redes de fibra óptica, la capacidad de gestión de ellas, la distribución de última milla y la conexión de establecimientos educativos, de gobierno, de salud y empresas impulsan nuevos desafíos en el marco de la adquisición de saberes del siglo 21.

Según el gerente de redes de Marandú Comunicaciones, Facundo Aguirre, «con un equipo de jóvenes profesionales la empresa impulsa la sinergia y la vinculación entre el sector público y privado», con el objetivo de dar soporte en las áreas de  conectividad, programación y alojamiento de datos. La empresa misionera (fundada en 2015) cuenta con profesionales misioneros, formados en los establecimientos educativos locales y que adquieren de forma constante nuevos conocimientos a través de la capacitación.

El detalle no es menor, espacio laboral para desarrollar tareas vinculadas a la tecnología lejos de las grandes capitales del país, con institutos y universidades locales que forman profesionales que pueden ejercer su actividad en su propia tierra. «En un mercado muy dinámico y traccionado por la demanda, la gestión de los recursos humanos y técnicos se convierte en un factor clave para el crecimiento ordenado”, asegura Aguirre.

La disponibilidad de conectividad a nivel mayorista, con una empresa local que puede gestionar recursos y brindar soluciones a medida con conocimiento del terreno, mejora la calidad de vida de los habitantes de la provincia y, a la vez, da un soporte para que el sector privado pueda desarrollarse.  En marzo de 2015, cuando Facundo ingresó a Marandú, la red aún no estaba operativa, el hito se logró en octubre del mismo año. «Crecimos muchísimo en muy poco tiempo y nos tuvimos que adaptar a la dinámica de trabajo. El equipo en los inicios era de tres personas. Hoy, sólo en la gerencia operativa, son más de 10 personas”, detalló el gerente.

En un principio, Marandú se pensó como una empresa de telecomunicaciones con un tendido de fibra óptica. Hoy es más que eso. Si bien la fibra óptica es una de las patas fundamentales, cuenta con un datacenter y un área de desarrollo de software. Los otros mayoristas tienen centralizada la gestión de redes y la programación en Buenos Aires, Rosario y Córdoba, los equipos locales sólo aseguran conexión de última milla, sin tomar decisiones o realizar tareas de programación.

Profesionales locales
La incorporación de jóvenes profesionales al plantel de la compañía es uno de los pilares fundamentales del crecimiento. Casi la totalidad del personal es menor de 40 años y «hay un importante sector que es menor de 30 años», relató el gerente de 37 años. Además, los planes de negocio que pueden desarrollar las cooperativas y empresas privadas de la provincia demandarán aún más profesionales especializados.
El mayorista provincial asigna equipamiento al sector privado una vez que contratan los servicios, se les brinda ancho de banda y asistencia en capacitación del personal, después «se los deja que hagan» lo que saben hacer, brindar servicios de valor agregado a los usuarios finales. Internet funciona las 24 horas. Una dinámica rígida en ese entorno no se adapta muy bien, sobre todo cuando se está creciendo y todo cambia muy rápido. Es importante comprender que los profesionales -sobre todo los jóvenes- en épocas de 5G y redes sociales, deben tener el suficiente margen de libertad para trabajar, lo que viene acompañado de una gran responsabilidad para cumplir los objetivos trazados.