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La burocracia de exportar para las Pymes desde la región

En Argentina, las empresas que desean exportar sufren las reglas del propio Estado, en particular de la Aduana, una de las más lentas y burocráticas de la región. Según una publicación de El Economista, “las exportaciones están estancadas, en volúmenes, desde….2004. Así lo documenta el INDEC en su informe de Índices y Cantidades del Comercio Exterior (ver gráfico). Más allá de los intentos y el consenso, Argentina no supo cómo aumentar sus exportaciones desde 2004”.

Fuente: El Economista

Sobre esas dificultades para exportar -que desanima a numerosos empresarios- habló Joaquín Basconcel, titular del grupo Consul Forest SRL y Resina Garapé, en Negocio Creativo por radio Antena Uno. La PyME que conduce se dedica a la explotación forestal, industrias vinculadas y comercialización de inmuebles entre el norte de Corrientes y la ciudad de Posadas.

Con una larga trayectoria en el desarrollo de negocios, cuenta en primera persona los avatares de las empresas regionales que intentan -pero no logran- convertirse en exportadoras de productos con valor agregado. Basconcel entiende que «si no tenemos un plan de crecimiento no vamos a salir adelante. Para que la gente viva bien al que brinda trabajo le tiene que ir mejor, sino se va a otro lado».

Una de las actividades comerciales que desarrollaron en la región es la exportación de resina de pino que “al ser un commoditie escapa a la situación general” de los vaivenes macroeconómicos de Argentina. Según Basconcel, el producto “tiene un buen precio, una buena demanda y no hay inconvenientes para exportarlo”.

Distinta es la situación de la madera, que en general no se puede exportar desde que comenzó la “guerra comercial entre Estados Unidos y China”. En Argentina, la particularidad de la comercialización de madera industrializada es que está vinculada a la construcción, que también ha registrado valores mínimos de actividad en los últimos dos años.

El gobierno nacional, sobre todo desde el Ministerio de la Producción, impulsan a las PyMEs a abrazar el cambio de paradigma, mirar a los países emergentes, buscar mercados no atendidos dónde se es competitivos y exportar. Para Basconcel, “exportar sería una salida” pero advirtió que al momento de iniciar los trámites surgen innumerables inconvenientes que echan por tierra esa posibilidad.

En la búsqueda de una alternativa al resinado de pino, el grupo empresario misionero hizo contactos comerciales con Taiwán y Vietnam, que requieren de madera aserrada de baja calidad para el embalaje de productos electrónicos. “Esa madera no es de primera calidad, sin embargo el valor que nos pagarían es el doble del que nos pagan en el mercado interno», explicó.

En ese camino contactaron con aserraderos de Ituzaingó, parados por falta de capital y con capacidad para fabricar productos exportables. Esta alternativa no prosperó, relató Basconcel,  debido “al enjambre de trámites del circuito de exportación, que incluyen los costos de logística, operatoria de puertos, la burocracia de la Aduana y la AFIP y el cobro posterior de las facturas por medio de un banco”.

A esas cuestiones, según Basconcel, se agrega que hay entidades bancarias que solicitan que la empresa tenga una sucursal en el país a donde se exportará para “salvar” las políticas internacionales de control de lavado de dinero. La mera idea de comenzar a pensar en normas de otro país para abrir una empresa y cobrar por productos que se exportaron desde la región produce desánimo. “Éstas cosas no suceden en Estados Unidos, Europa o Centro América, mucho menos en el sudeste asiático”, aseguró el empresario misionero.

Si bien la inscripción como exportador no es un trámite costoso ni imposible, como primera experiencia en el ámbito aduanero resulta desalentador para muchos descubrir que los directivos deben ir personalmente a hacer trámites, y que se les pide documentación y datos que ya están en poder de la AFIP.

Sobre las empresas de Basconcel
Una de las empresas más reconocidas del grupo es Consul Forest SRL, vinculada a Resina Garapé, con las que desarrolla distintas acciones para gestionar las inversiones de los clientes. Brinda servicios forestales, inmobiliarios y producción de viviendas de madera. También explota una fábrica de carbón en base a bosques certificados con una capacidad de producción de 500 toneladas mensuales en 120 hornos. La empresa administra 5.000 hectáreas de plantaciones certificadas entre las ciudades de Ituzaingó (Corrientes) y Posadas.