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La innovación en tiempos de crisis y la posibilidad de abrazar el río como fuente de ingresos 

Una vez más, la república Argentina atraviesa tiempos complejos en materia de macroeconomía. En ese contexto, las PyMES industriales de Misiones, tras un año de un pequeño respiro, vuelven a sufrir la falta de financiamiento y las altas tasas de interés que hacen muy difícil el movimiento diario. Los empresarios, en realidad familias llenas de tesón que buscan sostener el empleo de la familia ampliada por los trabajadores, intentan buscar refugio en productos y servicios que disminuyan el impacto de los vaivenes económicos.

En esta situación, con maquinaria parada y mucho por pensar, se busca desarrollar proyectos que podrían quedar en la nada sin una asistencia profesional específica. Los procesos de innovación basados en conocimiento de un segmento productivo dependen mucho del olfato de los que dirigen las empresas y del impulso que puedan dar los trabajadores a un desarrollo que se lleva adelante a puro corazón.

La llegada a la provincia, tras un arduo trabajo del gobierno, de fábricas de productos industriales que se pueden aplicar a la construcción, el mobiliario urbano y los espacios públicos, traen aires de renovación del sistema productivo que se debe atender. Así, buscar un camino de colaboración o inclusión de estos elementos en productos que ya son elaborados en el territorio, depende mucho de la inventiva y la capacidad que tenga el sector industrial de adaptarse a nuevas circunstancias.

En el caso de las tecnologías de administración de energía, que son el corazón de la propuesta del fabricante de motocicletas eléctricas Voltu, hay mucho camino por recorrer para mejorar los procesos, reducir el consumo y asegurar la continuidad de la producción ante la falta de electricidad. Esta compañía exportará motocicletas eléctricas a distintos mercados mundiales además de brindar soluciones de sistemas de respaldo de energía.

El sector industrial metalúrgico de Misiones ha dado, desde hace varias décadas, muestra cabal de la capacidad de adaptación. Ahora resta, en tiempos de crisis, mirar hacia la frontera y lograr exportar conocimiento, sistemas constructivos y servicios, agregando aún más valor a la economía misionera.

En el camino de la innovación, los servicios de valor agregado destinados al sector naval, basados en el conocimiento del manejo de materiales y soldadura, son un campo a tener en cuenta. Con la mirada puesta en el desarrollo sectorial y el ingreso de divisas tan necesarias para el sostenimiento de la actividad, los servicios de construcción continúan siendo el corazón del plan de negocios, aunque, con la mirada puesta en los ríos, presentan un desafío que el sector debe abrazar y considerar en el corto plazo.