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“El cambio es inevitable”

Habremos visto alguna vez que en las películas de ciencia ficción se contaban historias de todo tipo, pero con un elemento común: el gran avance de la tecnología. Desde máquinas de teletransportación, pasando por robots hasta aparatos con funciones de asistencia en el hogar y un sinfín de nuevas formas de agilizar tareas.  Ahora, esas historias se han tornado realidad y puede que no todo sea como en las películas, pero es seguro que la era digital, las transformaciones tecnológicas están aquí y son innegables. El cambio es imparable.

Si nos ponemos a pensar, a lo largo de la historia se registraron miles de transformaciones que resultaron ser necesarias y beneficiosas. Al principio seguramente generó preocupación en muchos por el simple hecho de que lo nuevo nos asusta, pero es momento de aliarnos a las nuevas tecnologías y empezar a adaptarnos al mundo digital, un mundo nuevo.

La transformación digital nos ayuda en el día a día, podemos hacer todo tipo de tareas on line, desde la comodidad de nuestras casas u oficina. Podemos compartir información con alguien que está a miles de kilómetros. Que los abuelos tengan perfiles en Facebook o Instagram, en lugar de álbumes de fotos, es sin duda una transformación.

En el caso de las empresas, en los últimos años, han dado el gran paso, algunas más rápido que otras, de determinadas formas y con metodologías específicas, con mayor o menor grado de dificultad. Pero todas se han adaptado a la transformación digital. Desde el uso de la computadora para revisar las cuentas del banco, ofimática para crear y diseñar planillas, herramientas para comunicación, digitalización de documentos, firmas digitales hasta expedientes electrónicos, por mencionar los innumerables usos. De alguna manera, todos somos usuarios de Internet, directa o indirectamente.

Alvin Toffler describe estos cambios en su obra “La Tercera Ola” y dice que ya llegó y navegamos cada vez más sobre ella. Caracterizan a la tercera ola: la descentralización, la desmasificación y la personalización, éstos son los objetivos de las sociedades contemporáneas, la política nacional y en particular de las organizaciones y empresas.

Todos tendríamos que cambiar continuamente para adaptarnos a las nuevas formas de sociedades tecnológicas-digitales. Aunque al principio parezca imposible y muchos se niegan a dar el paso a la transformación y pretendan evitar que los demás cambiemos. Tendríamos que verlo como algo positivo, una forma de tener nuevas e interesantes oportunidades en nuestro porvenir.

“Si no aprendemos de la historia, nos vemos obligados a repetirla. Cierto. Pero si no cambiamos el futuro, nos veremos obligados a soportarlo. Y eso podría ser peor” (Alvin Toffler).