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El amor hecho emprendimiento

Comenzar un negocio, instalar un comercio u ofrecer un servicio que está disponible en el mercado no es tarea fácil, en el recorrido se presentan obstáculos que se van superando con la experiencia. Vanessa Daram, titular de “Moda Canina” y del spa “Por amor a Mora” hace un recorrido sobre lo que implica emprender un negocio propio.

“Por amor a Mora” es un spa canino que inició sus actividades comerciales en 2014 ofreciendo una forma de atender a sus “clientes” distinta a la que, en general, puede verse en veterinarias o centros de atención en la capital provincial. El Spa brinda servicios de “estética” que incluye peluquería, masajes, terapias florales y entrenamiento.

Todas las tareas se realizan en un ambiente relajado, y según explica Daram “trabajo con los perros sueltos en el lugar, ellos se integran y también conforman su grupo de amigos” y mientras se pasa la tarde, los animales juegan, se bañan y reciben las atenciones especiales.

La idea del emprendimiento surgió cuando Vanessa realizaba un curso de peluquería, en el que observó prácticas muy arraigadas en el (mal) trato a los animales, “yo no quería trabajar así”, aseguró. La iniciativa fue tomando forma en el momento en que “desde el fondo de mi alma empecé a cuestionar esas prácticas”, que no podría reproducir en su propio espacio de trabajo.

Planificar el negocio llevó al menos nueve meses, “fue una actividad por elección y hecho con amor”, afirma Vanessa y asegura que tuvo muchos comentarios negativos por parte de amigos y conocidos respecto de la idea que llevaría adelante. “Con la convicción que sería un buen negocio seguí adelante, aún en contra de los comentarios de las personas más cercanas”, comentó la emprendedora.

Si bien cada emprendimiento tiene una serie de particularidades y los problemas que se presentan son distintivos, Vanessa Daram aseguró que para comenzar un negocio propio, una de las vías menos exploradas, “es generar la demanda”, no sólo generar una oferta de un segmento comercial o de servicios ya existente. Recalcó que en estos casos la actitud debe ser “yo voy a atraer a la clientela, voy a generar este servicio”, y principalmente cuidar de los primeros, ya que serán los que impulsen a nuevos clientes a tomar los servicios.

Por otra parte, si el tipo de servicio que se ofrecerá no es habitual o no existe, con seguridad surgirán problemas con las habilitaciones municipales, las inscripciones provinciales y nacionales y el cumplimiento de las presentaciones obligatorias en cada uno de los estamentos de gobierno. En el caso de Daram, el nomenclador de actividades en el municipio y la provincia no existía, por lo que fue un arduo proceso de idas y vueltas para lograr obtener los permisos de inicio de actividad.

Sobre el segmento de clientes, la emprendedora contó que una de las cosas que tomó en cuenta para marcar la diferencia, más allá de hacer conocer su forma única de trabajar, fue “poner el foco en la atención personalizada”, lo que le valió tener muchos fijos desde hace cuatro años. Como parte de la estrategia de diferenciación, tanto Vanessa como sus colaboradores, más allá de brindar un servicio, avisan cuando los animales se encuentran decaídos, aconsejan visitas a controles veterinarios ya que “esas son cuestiones que hacen ver el compromiso que uno posee con el trabajo” que realiza.

Desde su punto de vista empresario, Daram sostiene que “el cliente que se conforma, va a ir a comentar” y que de esa forma uno se da a conocer impulsando el negocio. Además, entiende que no hay que tener miedo a los desafíos, sino que hay que manejarse con prudencia sin dejar que los miedos te tiren para atrás.

En cuanto a la experiencia de llevar a delante un negocio, Daram hizo énfasis en la importancia de estar presente y siempre hacerse responsable si ocurre algo inesperado. “Siempre hay que buscar la conformidad del cliente ya que eso va a permitir el crecimiento del emprendimiento”, aseguró. Para cerrar agregó que “siempre es preferible intentarlo y ponerle mucho corazón, trabajar mucho de entrada para que cuando las cosas comiencen a funcionar, uno pueda relajarse un poco más”.