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No hay democracia sin periodismo

Sin periodismo no hay democracia y sin periodistas no hay buen periodismo. Es que sin periodistas, sin la información plural, veraz, crítica y contrastada no hay “democracia posible”. Entre las bases democráticas de un país figuran el periodismo y la libertad de expresión.

Aunque esto, en las últimas décadas, no es tan fácil en América latina, donde “las políticas comunicacionales del populismo reavivaron debates sobre la misión del periodismo y profundizado antiguas divisiones sobre el ‘periodismo deseable’. (…) El populismo critica tanto al periodismo que reivindica principios ‘profesionales’ como al ideal del ‘profesionalismo’ en cuanto principio rector del imaginario ocupacional” (Waisbord, 2013).

En los últimos años, las novedades sobre la situación de los periodistas en Argentina y en el mundo no son alentadoras debido a la precarización laboral, pauperización de la tarea periodística y el deterioro de la calidad de la información en un contexto de profundización de la crisis de los modelos de ingresos que sostuvieron hasta ahora a las empresas informativas (Crettaz, 2017).

Forma de hacer política

El periodismo debe ejercerse de manera profesional, tratando siempre de ubicarse en una posición imparcial que “no es objetiva ni neutral pero que sí debe buscar la justicia”. Sin embargo, “hay una politicidad evidente en el trabajo del periodista. Hacer periodismo es una forma de hacer política, aunque no siempre se tenga una intencionalidad política. El periodismo interviene en el escenario en cada uno de sus actos, y eso es inevitable. La construcción de la agenda, los criterios de las coberturas informativas, la selección de las fuentes, el equilibrio entre críticas y apoyos, todo convierte al periodismo en parte de la política” (Ruiz, 2014).

Ruiz plantea que los medios de comunicación son un legítimo actor político y “no tienen que pedir autorización o disculpas para desplegar el uso de su libertad y su influencia en el escenario público. Desde la democracia moderna, los medios son actores reconocidos y constitucionalmente aceptados y defendidos”.